Capitulo 23

{Esperanza}

Hoy mi relato va a ser corto, estoy muy resfriada, con fiebre y dolor de cabeza, en fin lo normal a mi edad por lo que lo normal en estos casos es hablar del mal tiempo y de eso es lo que voy a hablar, del buen tiempo en mi querido Tanger, el clima que sigue siendo igual, cada año, quizás por su situación geográfica, ya que los vientos del atlántico que se juntan con los del mediterráneo hacen que todo siga igual (espero ser contratada por algún servicio meteorológico de alguna televisión).

Bien comienzo a contar como es el clima en Tanger, por supuesto primero hay que hablar del levante, maravilloso viento que hace que la arena de la playa te haga saltar o al menos vayas dando saltitos hasta entrar en el mar, o tener que cambiar de playa/balneario e ir a la playa de Gandori.

La niebla es única en el estrecho, me explico: solo unos kilómetros separan España de Tanger y la niebla hace que parezcan muchos mas, ya que la velocidad de los barcos es lenta muy muy lenta, la sirenas de los transbordadores es una de la maravillas que llegan nuestros oídos, siempre en estéreo y siempre con tempo perfecto como en la música pero como latidos en el mar.

La lluvia que cae en Tanger suele ser débil, que molesta pero no te impide salir a pasear, bueno algún chaparrón te hace empaparte y refugiarte en alguno de lo muchos cafés que hay por toda la ciudad, aprovechando a beber un buen té moruno. Cuando llueve o mejor dicho cuando a llovido el suelo tiene un resplandor especial, las aceras se convierten en espejos que reflejan los edificios y las tiendas, es algo que siempre te viene a la mente cuando estas en otra ciudad y no ves los edificios de Tanger ni las tiendas, pongo siempre como ejemplo la tienda Kent que desde la acera de enfrente se veía en blanco y negro.

 

{Enrique}

Me permito hacer unos comentarios de algunas palabras del libro [Hablemos asín], de Alberto Gómez Font (lingüista y corregidor de esta novela).

Lo he leído tres veces y no se me ocurre ningún comentario que merezca la pena, ya que el escritor lo dice todo de todas la palabras no bien empleadas, me gusta mucho el ver lo bien/mal que hablamos y en este libro lo vemos por escrito, si para comunicarnos necesitamos las palabras y no las utilizamos de forma correcta algo me dice que algo va mal, me explico: si en vez de darle la mano a una persona que acabamos de conocer le damos un puñetazo nos estamos expresando mal, si no sabemos bien como utilizar las palabras las cosas irán a peor, se que Alberto no esta de acuerdo y defiende que las palabras evolucionan y cambian, ( de lunes a viernes hagamos un casual friday) creo que es una equivocación, las palabras deben de ser inamovibles y punto, otra cosa es que haya que inventar nuevas palabras para nuevas profesiones o artilugios que antes no existían.

Resumiendo leer [Hablemos asín] es un regalazo para nuestro cerebro y sus 182 paginas nos hacen sonreír un buen rato.

Algo que me gusta en su primera pagina es la dedicatoria que me ha escrito , si señor me hace presumir de esas lineas dedicadas a mi persona.

Papa Noel
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